Un llamado de alerta

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Opinión. Xavier Álvarez.

La caravana de hondureños que transita con intenciones de llegar a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, pone en evidencia la difícil situación que atraviesan algunos países centroamericanos.

La violencia, el desempleo y la falta de oportunidades son solo algunas de las causas que mueven a diario incluso a miles de compatriotas, a emigrar en busca de mejores oportunidades.

Observar el paso de tantos hondureños con sus sueños cuesta arriba, caminando extenuados, con la sola esperanza de vivir mejor, debe conmovernos, e indignarnos, pero al mismo tiempo cuestionarnos.

Las vidas de estas personas migrantes dependen ahora básicamente de un solo objetivo; llegar a tierra norteamericana. No logralo, sería para muchos de ellos el mayor fracaso, con secuelas como desesperación y desaliento permanente.

No podemos mostrarnos indiferentes ante esta difícil situación que bien podemos calificar como crisis humanitaria. Madres solteras con sus hijos de brazos, algunos de ocho meses, exponiéndose a las inclemencias del tiempo, al hambre y la sed, con nada en los bolsillos para hacerse de provisiones por el camino, más que solo lágrimas, dolor e impotencia en cada obstáculo.

Hay en esta realidad un gran reto para nuestro gobierno y los que aspiran llegar a él. Es necesario tomar en serio las duras situaciones a las que muchos compatriotas, igual que los hondureños viven a diario en este territorio.

Sueldos insuficientes, hospitales en malas condiciones y sin medicamentos, violencia e inseguridad, amenazas, rentas y desempleo por sitar algunas. Todo ello puede ser también en nuestro país un detonante para que ocurra algo similar o peor. Ojalá no lleguemos a ese extremo.

Claro está que a diario son muchos los que viven este drama social. Cada día, es un cúmulo de salvadoreños que salen buscando cruzar las fronteras, situación que a la larga deja igualmente miles de migrantes en las estadísticas, pero también dejan a su paso familias rotas y sueños desgarrados por la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades acá mismo.

Esperemos que esta caravana de hermanos hondureños nos ponga en alerta. Los candidatos a la presidencia que compiten, a veces con campañas de mentira se pongan serios y sean coherentes y conscientes de una crisis que no estaría lejos de evidenciarse en nuestro país. Dios no lo quiera.

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