¿Qué alternativas nos quedan ante la migración?

0
239

Opinión Xavier Álvarez

Tarde o temprano iba a suceder esto que ahora miramos con tristeza e impotencia, ver partir de esta forma a tantos salvadoreños que perdieron la esperanza y se cansaron de confiar en quienes debieron ofrecerles mejores oportunidades, bien se sabe que las demagogias partidarias son instrumentos de persuasión que al ser descubiertas pueden acrecentar la desesperación y la apatía de quienes las oyen una y otra vez.

El resultado es el que hoy observamos consternados, con la caravana de compatriotas que buscan encontrar fuera de su patria lo que acá, por más promesas que les digan no podrán tener.

Se van en masa porque el desempleo es generalizado, la violencia les afecta por igual y la pobreza la sufren todos. Esa masa es la representación de otros tantos miles de salvadoreños que ya no encuentran en este país la esperanza de vivir y aferrarse a mejores tiempos.

Es triste ver los sueños truncados de niños y niñas que obligados por sus padres dejan la escuela, los amigos, el barrio, la colonia, los juguetes y la manera de ser que iban forjando. Cuántas lágrimas de abuelos y familiares, cuánta sosobra y rabia por no poder detenerlos y asegurarles que mañana será mejor que se queden y que esperen un poco más.

¿Que queda ahora ante este panorama? La respuesta es difícil. Lo que es más fácil decir es que, en este país ya no estamos para medias tintas. Los políticos deben ser serios ante este éxodo masivo; afrontar sus causas y efectos, y no mentirle más a la gente.

Además, no se puede seguir tolerando ya la corrupción de tantos funcionarios y partidos que se rasgan las vestiduras para poner cara de inocentes cuando no lo son, observando cómo desfalcos millonarios quedan impunes por negligencias fiscales o por hacer el ojo pacho ante robos descarados de unos cuantos, cuando ese mismo dinero pudo ser utilizado en beneficio de los que ahora mejor optan por salir y buscar el sueño americano.

Lo que observamos en esta caravana es el hastío de la gente, que ya no cree en las mentiras de los anuncios de publicidad millonarios, que ofrecen en campaña lo que no pueden cumplir.

Salir del país  es ahora también una manera de protestar, una forma diferente de expresar el descontento, el abuso y la negligencia de gobernantes que piensan más en sus bolsillos que en el bienestar de la población. La caravana de compatriotas es la expresión de esto y cien cosas más.

Es momento de abordar el tema de frente, con intenciones rectas, ya no es una opción, es una necesidad. Se deben poner en marcha efectivos programas de desarrollo y alternativas para los que se quedan. Una mayor apuesta a la inversión en educación y salud, pero sobre todo verdaderos cambios en seguridad, con mejores oportunidades de empleo. En definitiva, acciones que pasen de ser simples discursos mediáticos para convertirse en verdaderas soluciones.

No vayamos a sorprendernos si más temprano que tarde, sale otra caravana para huir del país, o lo que puede ser peor se levante el pueblo y salga a las calles a manifestar su descontento de forma masiva.

l

NO HAY COMENTARIOS

DEJAR UNA RESPUESTA

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.